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Ecos de música culta en la sierra

Ecos de música culta en la sierra

Ecos de música culta en la sierra
Más del centenar de habitantes de Segura de la Sierra (Jaén) disfruta en primera fila de un festival delicatessen, Música en Segura, pero sus pocos vecinos no solo escuchantes privilegiados, sino que también apoyaron con donativos el arranque del evento y manifiestan orgullosos que su pueblo sea el escenario pionero como polo de atracción turística de amantes de la música clásica, antigua, jazz o flamenco, tanto nacionales como los que vienen de fuera. Detrás del iniciativa sociocultural, el oriundo Daniel Broncano.

16/05/2019

La sombra de una torre medieval titila pareciendo contagiarse de la vida a raudales del entramado de olivos, flora y fauna de Sierra de Segura, un entorno rural tan deslumbrante en patrimonio histórico como natural. La interpretación de François Lazarevitch de una de las doce fantasías barrocas del compositor Telemann contribuía al espejismo. Cinco días de mayo florido y envuelto en una banda sonora desplegada por conciertos de Vivaldi “con programas naturalistas con una energía arrebatadora”, como dice la organización de Música en Segura, o cantigas raperas, flamenco al atardecer, música sefardí o las aparentes improvisaciones del jazz.

Se celebra el festival de primavera entre olivares, en la iglesia, la almazara o los baños árabes. En noviembre continuará su secuela. También la música suena para los escolares y los mayores en residencias de la comarca, donde anidan el esplendor del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, y las huellas históricas de una tierra de frontera.

En ella, el oriundo clarinetista Daniel Broncano y su equipo han demostrado que también el acceso a la cultura de las zonas rurales es posible, incluso la que habitualmente se ciñe a circuitos en las ciudades o lugares emblemáticos, como es la música clásica. Pero la implicación de los habitantes de Sierra de Segura va más allá de meros espectadores. Ellos contribuyeron pecuniariamente a la primera edición de Música en Segura.

La idea del festival surgió de Daniel y la mezzosoprano neozelandesa Felicity Smith, su mujer, que pese a su fallecimiento no ha ensombrecido la meta que ambos se impusieron: crear demanda para esta modalidad de turismo musical e implicar a la población del medio rural. El apoyo del grupo de entusiastas de la Asociación Amigos de Música en Segura ha sido fundamental.

El pueblo de Sierra de Segura ha sido también laboratorio de reflexión por segunda vez de cómo engarzar cultura en el medio rural y dinamizar su potencial transformador de los pueblos, tanto social como económica y culturalmente, mediante el II Foro Cultura y Medio Rural, organizado el año pasado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Música en Segura quiere convertirse en centro de creación e innovación artística. En 2020 comienzan las Residencias Artísticas.

Cada vez más cerca del centenar de conciertos para casi 23.000 espectadores llegados hasta el pueblo, este año el evento se bifurca en dos fechas para consolidarse como “un proyecto musical altamente diferenciado en el ecosistema nacional. La disrupción acaba de empezar”, se afirma en su página web. El objetivo es llegar a 15.000 personas al año como espectadores. El cartel del próximo noviembre está listo.

 

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