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Consumo de proximidad que achica la brecha entre medio rural y urbano

Consumo de proximidad que achica la brecha entre medio rural y urbano

Consumo de proximidad que achica la brecha entre medio rural y urbano
Roger Solé es un agricultor local de Vilassar de Mar (Barcelona) y Clara Safont vive en la capital de Cataluña, pero les une una fórmula de producción y consumo de alimentos basada en estrategias de compra on line, en venta directa y en la figura de las personas “responsables de colmena”, que incentivan y organizan comunidades en barrios y núcleos de población, que a su vez son un enlace entre la ciudad y el campo.
Consumo de proximidad que achica la brecha entre medio rural y urbano

29/03/2019

“La Colmena que dice Sí” articula en su funcionamiento en torno a tres actores que son el productor, el consumidor y el responsable de colmena, quien crea vínculos en el barrio de una ciudad y apoya a los agricultores y elaboradores locales, a través de la gestión de comunidades de consumo. En España ya hay marcadas más de 100 “colmenas”. Otras 30, en construcción. Son comunidades de consumo que agrupan a más de 75.400 personas a quienes suministran alimentos de unos 630 productores y elaboradores de proximidad, en un radio máximo de 250 kilómetros, aunque la media habitual no excede de 43 km.

Clara Safont y su hija Gemma Xufré son responsables de cuatro colmenas en Barcelona. Las abrieron en la web alusiva y “escogemos cada semana los productores y abrimos las ventas para que los consumidores hagan su compra según sus necesidades. Gestionamos los pedidos semanalmente y fija la entrega de los alimentos en un lugar singular del barrio: escuela, parque, restaurante u otros espacios cívicos. Allí es donde empieza a estrecharse el vínculo, no solo económico, entre compradores y proveedores de proximidad”, indica Clara.

Roger Solé lleva cuatro años en el proyecto, desde sus orígenes. Su finca es El Petit Bané. “Soy agricultor de tres hectáreas de frutas y hortalizas ecológicas y destino entre el 30% y 40% de mi producción a La Colmena, pero también me alío con otros payeses para unificar el reparto de los productos, que surto a unas 50 y 60 familias en época alta de ventas, entre 20-30 en la baja”, describe.

Trabajaba en el campo con pequeñas producciones, pero no tenía dimensión suficiente para ofrecer a un mayorista. “Este proyecto tiene el potencial de llegar al consumidor de proximidad. Es como un mercado local, pero en plena ciudad y ofreciendo mi cosecha vía web a las necesidades semanales de los consumidores y por tanto, los productos que distribuimos a cada colmena ya están vendidos de antemano”, argumenta sobre el proyecto combina la cultura del emprendimiento y la innovación digital para crear un modelo social y colaborativo.

“Tenemos la inquietud sobre la importancia de la alimentación ecológica. Nos dimos cuenta que comprar fruta y verdura era muy difícil, como la carne y el pescado que no fuera de piscifactoría. Y buscando por Internet encontramos La Colmena que dice Si”, cuenta Clara Safont que también actúa como dinamizadora las redes y difunde las colmenas en la calle o en ferias.

El 20% del importe de las ventas de los productores se divide a la mitad entre los “responsables de colmena” y el servicio web y desarrollo de la red de ¡La Colmena que dice Sí!

¿Quieres saber más del proyecto?

 

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